Por qué el amor por sí solo no es suficiente para criar un perro bien equilibrado


Amar a un perro es importante, pero el enfoque de César Millán hace una clara distinción entre afecto y liderazgo. Una relación bien equilibrada no comienza solo con afecto. Comienza con la comprensión de la energía del perro, brindando protección y dirección, y creando una relación construida a través de la conexión y la comunicación.

Cesar describe la fórmula como ejercicio, disciplina, afecto. El orden importa. Cuando los humanos se dejan llevar por la emoción y el afecto antes de establecer una dirección, pueden crear, sin querer, una relación que no le da al perro lo que él cree que el perro necesita primero.

Esa lección se vuelve más fácil de entender al observar cómo César ve a los perros dentro de una manada. Los perros pueden aportar naturalmente diferentes tipos de energía a un grupo. Algunos avanzan primero, otros se acomodan cómodamente en el medio, y otros son más sensibles y alertas. En lugar de centrarse primero en la raza, el nombre o la edad de un perro, César presta atención a esa energía.

Su punto principal es simple: antes de que un humano pueda construir una mejor relación con un perro, el humano tiene que aprender cómo el perro experimenta la relación.

Lo que los humanos deben entender antes de liderar a un perro

  • Cesar observa la energía de un perro antes de centrarse en la raza, el nombre o la edad.

  • Los perros dentro de una manada pueden mostrar naturalmente energía de la parte delantera, media o trasera de la manada.

  • La protección y la dirección deben preceder al afecto.

  • La fórmula de relación de César es conexión, comunicación y relación.

  • Ejercicio, disciplina y afecto crean estructura en la relación humano-perro.

  • La repetición y la experiencia pueden ayudar a un perro a aprender a manejar situaciones difíciles.

La energía de un perro puede decirte más que una etiqueta

Cesar describe una camada como un lugar fácil para ver diferentes formas de energía.

Algunos cachorros alcanzan algo primero. Otros llegan segundos. Algunos se mueven más lentamente y permanecen en la parte de atrás. Él describe estas posiciones como la parte delantera de la manada, el medio de la manada y la parte trasera de la manada.

Para César, esto es fundamentalmente sobre energía.

La parte delantera de la manada se asocia con la dirección y la protección. El medio de la manada tiene lo que César llama una cualidad de "despreocupado". La parte trasera de la manada es más sensible y alerta.

Eso significa que dos perros pueden experimentar el mismo ambiente de manera diferente.

El perro del medio puede sentirse cómodo aceptando a muchos individuos diferentes a su alrededor. César compara esta personalidad de "medio de la manada" con el "recursos humanos de la comunidad". Estos perros ayudan a mantener el grupo conectado y pueden sentirse cómodos con las diferentes personalidades que los rodean.

El perro de la parte trasera de la manada, por el contrario, es el más sensible en la descripción de César. Esa sensibilidad tiene un propósito: este perro está alerta a lo que sucede alrededor del grupo.

La parte delantera proporciona dirección y protección.

Ninguna de estas descripciones comienza con la raza. Comienzan con lo que el perro comunica a través de la energía.

Por eso César hace preguntas como: "¿Cuál es tu olor?" y "¿Cuál es tu energía?".

Desde su perspectiva, los perros no se preocupan principalmente por las categorías humanas que la gente suele usar al presentarlos. El perro no comienza con el nombre, la edad u otras etiquetas sociales de alguien.

El perro encuentra la energía primero.

La conexión precede a la comunicación

Cesar describe la relación con un perro usando tres ideas conectadas:

Conexión. Comunicación. Relación.

Hay un orden en ese proceso.

Antes de que una persona pueda esperar una comunicación significativa, debe haber una conexión. Y la forma en que el ser humano se presenta influye en el tipo de relación que se desarrolla a partir de esa conexión.

Una persona en la conversación describe haber reconocido esto casi inmediatamente después de hablar con César. Al acercarse a su perro, se había arrodillado, volviéndose muy cariñoso y usando una voz emocionada y aguda.

Lo que faltaba era protección y dirección.

César conecta esta idea con el papel de un padre. El amor importa, pero un padre también brinda protección y dirección. Él describe ese equilibrio como algo que involucra cuerpo, mente y corazón.

El problema surge cuando el afecto es lo primero en todo momento.

Muchos amantes de los perros naturalmente quieren comenzar mostrando cuánto les importa. César no discute en contra del amor. En cambio, desafía la idea de que el amor por sí solo crea equilibrio.

Si el amor por sí solo fuera suficiente, señala, la gente no necesitaría ayuda para resolver los problemas de relación que experimentan con sus perros.

La lección no es amar menos.

Es entender lo que debe venir antes del afecto.

Por qué César pone ejercicio, disciplina y afecto en ese orden

La fórmula familiar de César en esta conversación es directa:

Ejercicio. Disciplina. Afecto.

La secuencia refleja su enseñanza más amplia sobre la relación humano-perro.

También habla de necesidades básicas como comida, agua, refugio y familia. En su opinión, la posición dentro de una manada es algo que se gana en lugar de concederse automáticamente.

Eso incluye el papel del ser humano.

Una persona no puede simplemente entablar una relación con un perro y asumir que el afecto establece el liderazgo. El humano tiene que ganarse esa posición a través de lo que él o ella proporciona consistentemente.

La protección importa.

La dirección importa.

La estructura importa.

El afecto todavía pertenece a la fórmula, pero sigue al trabajo que ayuda a crear equilibrio.

Por eso César lleva repetidamente la conversación a lo que el ser humano está haciendo en lugar de tratar al perro como un problema aislado.

El perro está respondiendo dentro de una relación.

Cambiar esa relación puede comenzar cambiando lo que el ser humano proporciona.

Los perros construyen confianza a través de la experiencia

La conversación también muestra cómo César piensa en los perros que se sienten abrumados por una situación desconocida.

Un perro llamado Mars es presentado a una manada de perros después de vivir más aislado de ese tipo de experiencias instintivas. César nota que Mars parece abrumado y preocupado.

Su respuesta no es eliminar cada experiencia difícil.

Conecta la situación con la autoestima.

Cesar describe la autoestima como aprender a lidiar con los altibajos de la vida. Los "altos" se pueden celebrar, pero él cree que los momentos difíciles son donde se adquiere sabiduría.

Para Mars, estar rodeado de la manada es abrumador. Al mismo tiempo, pasar repetidamente por esa experiencia le da al perro la oportunidad de familiarizarse más con ella.

El punto de César no es que todos los perros tengan el mismo nivel de confianza.

Algunos perros pueden tener baja autoestima. Otros pueden tener demasiada.

Como con las personas, César trae la lección a una palabra:

Equilibrio.

Eso significa que el objetivo no es simplemente hacer que un perro esté excitado, sea intrépido o muy confiado. Es ayudar al perro a alcanzar un estado más equilibrado.

Mars proporciona un ejemplo práctico de cómo la experiencia encaja en ese proceso. La situación desconocida presenta dificultad, pero superarla con éxito se convierte en parte de lo que el perro aprende.

Seguir, jugar, explorar: Las actividades detrás de la transformación

Cesar describe tres cosas básicas que hacen los perros:

Seguir. Jugar. Explorar.

Compara esto con los niños, que también siguen y exploran.

Pero simplemente exponer a un perro a una actividad una vez no es lo que crea la transformación.

Cesar conecta el cambio con energía, actividades y repeticiones.

La repetición importa porque un perro tiene otra oportunidad de experimentar la situación, responder a ella y familiarizarse más con lo que está sucediendo.

Esto se conecta directamente con Mars y la manada. Una experiencia abrumadora no define al perro. La experiencia continua le da a Mars la oportunidad de aprender lo que es estar rodeado de un grupo de perros y superar el desafío.

La enseñanza de César aquí es práctica porque desvía la atención de las palabras solas.

Un perro aprende a través de lo que sucede repetidamente.

La energía del humano es parte de esa repetición.

Las actividades son parte de esa repetición.

La estructura que rodea al perro es parte de esa repetición.

La transformación, en la descripción de César, comienza cuando esos elementos se unen consistentemente.

Calma, rendición es un estado para escuchar y aprender

Cesar distingue entre varios estados mentales en la conversación, incluyendo alegre, calmado, seguro y calmado, rendido.

Él describe Calmado, Rendido como el estado más poderoso para escuchar, aprender y sanar.

La palabra "rendición" puede ser difícil para la gente porque puede sonar a debilidad.

Cesar la usa de manera diferente.

Para él, la rendición significa una mente abierta y un cuerpo tranquilo.

Esa distinción importa porque su objetivo al ayudar a un perro es guiarlo hacia ese estado en lugar de simplemente crear más emoción.

Esta es también la razón por la que el ejercicio es lo primero en su proceso.

Cesar describe el ejercicio como una forma de calmar el cuerpo. Una vez que el cuerpo está más tranquilo, puede atraer la mente. A medida que la mente se abre, el perro se vuelve más receptivo a la siguiente parte de la experiencia.

La secuencia una vez más importa.

No comienza exigiendo que el perro entienda las palabras.

Comienza con el cuerpo y la energía.

Eso encaja con la filosofía más amplia que impregna sus enseñanzas: los perros experimentan la relación a través de algo más que el lenguaje verbal. La energía humana, la actividad, la repetición, la dirección y la estructura, todo comunica.

Las palabras importan, pero los perros leen más que palabras

Cesar dice que las palabras son importantes, pero su enseñanza a lo largo de la conversación vuelve repetidamente a lo que existe debajo de ellas.

Una persona puede conocer el nombre, la raza y la edad de un perro y aun así no comprender cómo conectar con ese perro.

Una persona puede decir cosas cariñosas mientras presenta una energía que no proporciona protección ni dirección.

Una persona puede usar comandos sin crear primero la conexión que hace que la comunicación sea significativa.

Por eso la fórmula de César comienza antes del lenguaje.

El humano tiene que reconocer al perro que tiene delante.

¿El perro se siente naturalmente cómodo en medio de un grupo?

¿El perro es más sensible y alerta?

¿El perro está abrumado por una experiencia social desconocida?

¿Qué comunica el humano a través de la energía antes de decir nada?

Esas observaciones dan forma a la relación.

Para César, conectar con un perro no se trata de asignarle una etiqueta y luego esperar que el perro encaje en ella. Se trata de observar lo que el perro está comunicando y responder de una manera que proporcione el equilibrio adecuado de dirección, protección, estructura y afecto.

El humano también tiene que ganarse el papel

Uno de los temas más fuertes en la enseñanza de César es que el liderazgo no puede simplemente asumirse.

Él dice que una posición en la manada debe ganarse.

Eso se aplica al perro, pero la conversación más amplia también deja claro que el humano tiene responsabilidades dentro de la relación.

El humano proporciona protección.

El humano proporciona dirección.

El humano crea ejercicio y disciplina antes de pasar al afecto.

El humano aporta energía a cada interacción.

Eso hace que la relación sea un proceso de dos vías.

Cuando una persona se acerca inmediatamente a un perro con emoción, afecto y una postura físicamente baja, esa persona puede creer que el comportamiento comunica amor. Desde la perspectiva de César, sin embargo, el perro puede necesitar primero algo diferente del humano: dirección y protección.

Cambiar al perro, por lo tanto, comienza con examinar el enfoque del humano.

Esa es una distinción importante.

La lección no es simplemente: "¿Cómo puede este perro comportarse de manera diferente?".

También es: "¿Qué está proporcionando el humano antes de pedirle al perro que cambie?".

Una mejor relación comienza con la comprensión del perro

La lección central de la filosofía de César Millán no es que la gente deba amar menos a sus perros. Es que el amor funciona mejor como parte de una relación completa.

Los perros necesitan humanos que presten atención a su energía, brinden protección y dirección, creen estructura y comprendan que la conexión precede a la comunicación.

Ejercicio, disciplina y afecto le dan a César un marco práctico para esa relación. Seguir, jugar y explorar les dan a los perros formas de experimentar el mundo. La repetición les da oportunidades de aprender. Calma, Rendición crea el estado abierto que César asocia con escuchar y aprender.

En todas estas ideas, el humano sigue siendo parte de la ecuación.

Un perro puede ser naturalmente sensible, social, seguro o abrumado en un entorno particular. La responsabilidad del humano no es simplemente aplicar más afecto. Es comprender lo que el perro está comunicando y proporcionar lo que la relación necesita.

En Better Dog Supplements, esa relación sigue siendo la prioridad. El apoyo al bienestar puede ser parte del cuidado de un perro, pero no reemplaza el papel del humano en proporcionar dirección, protección, estructura, ejercicio, disciplina, afecto, confianza, respeto y amor.

La lección de César comienza aprendiendo a ver al perro de manera diferente.

Antes de pedirle al perro que cambie, el humano tiene que entender cómo conectar.

Preguntas frecuentes

¿Por qué César Millán se centra en la energía de un perro?

Cesar ve la energía como una de las primeras cosas que los perros reconocen. Describe a los perros dentro de una manada como mostrando naturalmente diferentes energías, incluyendo tendencias de la parte delantera, media y trasera de la manada. En lugar de comenzar con la raza, el nombre o la edad, observa cómo el perro se mueve y responde al entorno.

¿Qué significa "medio de la manada"?

Cesar describe a los perros del medio de la manada como despreocupados y socialmente aceptadores. Los compara con el "recursos humanos de la comunidad" porque ayudan a mantener la armonía entre las diferentes energías dentro de un grupo.

¿Qué quiere decir César con un perro de la parte trasera de la manada?

En la descripción de César, el perro de la parte trasera de la manada es el más sensible y alerta. Esa sensibilidad ayuda al perro a notar lo que sucede alrededor de la manada.

¿Por qué César pone el afecto al final?

La fórmula de César es ejercicio, disciplina, afecto. Él cree que el afecto es importante, pero proporcionar afecto antes que protección, dirección y estructura puede crear una relación incompleta. El amor sigue siendo parte de la fórmula; no es la fórmula completa.

¿Qué significa Calma, Rendición?

Cesar describe Calma, Rendición como una mente abierta y un cuerpo tranquilo. No usa "rendición" para significar debilidad. Él ve este estado como uno en el que un perro puede escuchar, aprender y sanar.

¿Cómo ayuda la repetición a un perro?

Cesar conecta la transformación con la energía, las actividades y las repeticiones. En el ejemplo de Mars entrando en una manada, la experiencia repetida le da al perro oportunidades de superar una situación inicialmente abrumadora y aprender de ella.